jueves, 31 de octubre de 2013

Chicle y pega. Secuencia sin audio

                              Vive. La flor de cempasúchil



“Yo sé que existo porque tú me imaginas”.
Ángel González


Honrando a nuestras tradiciones, hemos basado nuestra historia a un relato ubicado en el día de muertos. 


Una fecha importante para los mexicanos vivos y muertos.
A continuación les dejamos una sinopsis de nuestro trabajo:
Es el día de muertos
y ella recuerda con alegría
aquellos días que pasaba con su amiga.

Esa amiga que se fue sin despedirse
y que la dejó tan triste.
Esa amiga que la sigue y la persigue
para que no la olvide.

Y aún con el recuerdo a flor de piel
ella quiere dejar de recordar aquel instante cruel
en el que bebían en ese lugar, ¡qué momento aquel!

Al tirar la flor ella se ha ido
y el recuerdo de la muerta ha desaparecido.
Ahora cada año vendrá a recordarle
lo feliz que fue al su cariño entregarle.

Hubo muchos retos a superar. Fue nuestra primer experiencia en un lugar abierto, donde hay mucho ruido, la gente se atraviesa, la luz no es constante -se nubla y regresa el sol-. Otro gran reto fue modificar un poco la historia. Días antes teníamos pensada como locación la magna ofrenda que se coloca en la plancha del Zócalo, pero al llegar a grabar a este lugar nos percatamos de que aún no las habían montado y se tuvo que idear la manera de que la historia no cambiara drásticamente o perdiera la secuencia. Para continuar con la mala racha, al editar el video la duración triplicaba el tiempo que debía conservar, por lo que se tuvo que recortar, cuidando siempre la continuidad en la historia, para que el que visualizara el trabajo pudiera entenderlo fácil y rápidamente; así mismo, se cambiaron los tonos –blanco y negro- para denotar que ahí entraba una analepsis o flashback, esto es muy complicado ya que se rompe con la línea retórica del relato y de no ser bien utilizada, se puede perder el sentido.
La mayoría de los movimientos de cámara que utilizamos son paneos ya que nos permitía integrar distintos elementos al encuadre, uno de ellos fue contextualizar el espacio en el que se desarrollaba la historia, por eso hay varias tomas abiertas que muestran al personaje con su entorno, en este caso el Centro Histórico, específicamente el callejón de Regina. Este mismo movimiento de cámara también nos daba la posibilidad de grabar el movimiento de los personajes, sin necesidad de usar traveling, lo que hubiera resultado bastante complicado pues al hacer un traveling manual la imagen muy probablemente no hubiera quedado centrada, como lo hacemos con el paneo pues con éste la cámara solamente gira sin necesidad de sostenerla y avanzar con ella.
Para el equipo esta dinámica representó un gran reto pues, aunque ya habíamos hecho una fotosecuencia, la idea de presentar una historia en donde no pudiera aparecer sonido o palabra hablada que ayudara a entender la trama del video, nos preocupaba e hizo que todas tuviéramos que pensar más en los detalles de la historia para generar más coherencia. No resultó un ejercicio complejo, por tener la limitante del audio, pero enriquecedor pues nos obligó a tomar otro punto de vista además del nuestro para hacerlo; tuvimos que pensar en la forma que el espectador vería nuestro producto  para poder crearlo de acuerdo a la percepción que generaría y pienso que eso es lo más valioso de este trabajo. 

domingo, 13 de octubre de 2013

Fotosecuencia



No diremos cuál es la trama de la foto-secuencia, preferimos que ustedes la comenten, de esta manera corroboramos que se haya logrado nuestro objetivo. Recomendamos no ver los comentarios de los compañeros que hayan entrado a comentar antes al blog, en caso de haberlos, para que la dinámica funcione. A partir de esto, ustedes mismos se darán cuenta si cumplimos con crear una narrativa clara. Cuando haya algunos aportes suyos, diremos la respuesta.
Hubo varios retos a superar. Buscamos a recrear una secuencia dramática; fue divertido pero a la vez complicado lograr ciertas expresiones. También tratar de acomodar ciertos elementos para dar idea de un consultorio de atención psicológica fue un desafío, ya que no teníamos acceso a uno real; a través de las tomas debíamos encuadrar sólo ciertos espacios que dar idea de un consultorio, y no una casa. Cuando uno de los personajes está en una cocina ocurre lo contrario. Las letras (Psicóloga Dra. Díaz) ubican, pero no son suficientes cuando se busca recrear un lugar.
La primera complicación la resolvimos con un poco de concentración. En el otro caso, a partir de nuestros referentes detectamos objetos que, por sentido común, se relacionan con determinados espacios, comportamientos y personajes. De lograr esto, habremos cumplido con crear personajes con comportamientos reales, y este es el primer paso para la elaboración de una narrativa comprensible.
Es importante considerar a quién va dirigido, porque a partir de esto se toman a consideración los referentes. Tenerlos en mente permite sintetizar y no abundar en tomas que expliquen algo que ya se conoce. Elegimos personajes humanos por la facilidad de movimiento y recrear comportamientos más comunes para las personas a quienes dirigimos, en este caso nuestros compañeros de clase.
En este caso, partimos de una imagen conceptual respecto situación particular que puede darse entre la relación psicólogo-paciente. Al consultorio lo definimos como un espacio cerrado, iluminado, donde hay sillón para que el paciente se recueste. El psicólogo se sienta aparte y tiene una hoja para anotar observaciones.
La mayoría de las tomas son ángulos normales, a excepción de una en la que se captura a una muchacha en contrapicada, con la finalidad de mostrarla acostada; el encuadre, en este caso, es un medium shot porque nuestra intención no era sólo resaltar su rostro, sino su ubicación en un espacio.
La primera imagen es una especie de long shot, ya que es una toma contextual que además describe el consultorio al mostrar los elementos que buscamos resaltar. Después, un medium shot con el cual resaltamos acciones y gestos; encuadre en contrapicada ya descrito; prácticamente todos los encuadres restantes, a excepción del medium shot de la chica frente al espejo y la imagen final, donde a uno de los personajes aparece sólo de las rodillas a arriba. Las tomas son narrativas, no había necesidad de contextualizar mucho, en tanto ilustramos un situación cotidiana.
Recuerden comentar de qué trata esta foto-secuencia.



jueves, 3 de octubre de 2013

Paisaje Sonoro


Paisaje Sonoro
"Empecemos a escuchar el ruido" - Raymond Murray Schafer
Hay sonidos tan comunes que muchas veces no damos crédito de su existencia, tan indiferentes se han vuelto que no nos detenemos a escuchar las melodías que trasmiten, pero ¿qué sería de un lugar sin sus propios sonidos? muchos nos confiamos en la imagen, pero un sonido también dice más que mil palabras.
Este ejercicio representa un espacio, que muchos estereotipos lo colocan como correspondiente a las mujeres, pero sin duda todos pasamos por ahí al menos una vez al día, ya que su función principal es satisfacer una necesidad básica.
¿Ya sabes de qué lugar te hablamos? Si no es así, aquí te dejamos una pequeña adivinanza que te puede dar una idea del paisaje sonoro reproducido en el audio:

Soy única en la casa y tengo un lugar especial,
cuento con fuego y agua que te pueden reanimar,
y aunque lo que yo hago te causa placer, muchas veces no te puedo convencer.

Pensar en este lugar nos evoca imágenes, texturas, olores, sabores y por supuesto sonidos únicos. Quizá en algunos hogares sea el área más ruidosa, ya que no sólo se reservan para un ambiente familiar y casero. Estos sonidos son propios de un punto en donde se crea sustento para vivir y muchas veces un beneficio de poder hacerlo. 
Esperamos que a través del siguiente paisaje sonoro puedan recordar una o varias de sus ocurrentes visitas a este lugar. Concéntrense en las respuestas que les evoquen los sonidos, piensen en cada una de las acciones que realizaron para poder generar la música que escuchan, y cuando deban regresar al sitio, pongan atención a los distintos ritmos que encierran sus objetos.
Todos los elementos que conforman este paisaje sonoro fueron creados por el equipo Chicle y Pega (a excepción de la canción “Acapulco” que se escucha de fondo), todos los instrumentos que utilizamos son inherentes al lugar que visitamos y los sonidos se presentan conforme a una secuencia lógica de hechos que se ubican en la misma zona.



sábado, 14 de septiembre de 2013

10 preguntas a un oyente






Ubicación: Jardín digital de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Espacio al aire libre donde los estudiantes realizan consultas digitales desde computadoras propias, rodeado de árboles y un  edificio de tres pisos donde sólo hay salones de clase.

Escribimos esta entrada un poco a manera de adivinanza. Esperamos que nuestras pistas sean suficientes para recrear el sonido seleccionado. Los invitamos a descubrir qué es antes de leer la respuesta. 

Es melodioso. De todos los sonidos del entorno, particularmente en éste se percibe con claridad la escala de un tono musical enseguida del otro. El seguimiento es continuo, tanto que el tono grave del comienzo se difumina con las notas siguientes hasta convertirse en un agudo.  

Complicado asegurar si es rítmico. Es regular y recurrente, pero no así por ser provocado a conciencia. Instinto, sí, a eso se debe. Casi simétrico, aunque los silencios a veces se extienden más, o menos. Más bien podríamos decir que da idea de ritmo, pero no lo es completamente porque no hay métrica constante que permita saber exactamente en qué momento comienza o termina. 

Entonces, con base a lo anterior, nos atrevemos a decir que es constante, aunque no rítmico. No podríamos decir con exactitud cada cuántos segundos o fragmentos de ellos se repite, pero es innegable su cadencia. Desaparece por breves instantes. Reaparece. A contratiempo de él entran otros sonidos que podríamos atribuir a una fuente similar, pero no provienen de la seleccionada, eso es seguro. Son similares, pero no iguales. Nuestro sonido es, a diferencia de ellos, vibrante, menos agudo y, podríamos decir, rasposo. 

Durante el tiempo de escucha poco cambiaron sus atributos tonales. Si se modificaron, para nosotras fue imperceptible. Hemos mencionado la varianza entre la duración de los silencios. Cuando comienza de nuevo, lo hace a destiempo, rompiendo con el ritmo anteriormente marcado. 

Lo escuchamos con claridad y poco se difumina con la resonancia de otras fuentes. Estamos cerca de los árboles y el pasto. En otro lugar, por ejemplo, en los pasillos de la facultad, nuestra melodía se pierde entre los murmullos, pero aquí no. Es probable que pueda escucharse a tan alto volumen por la hora, pues el sonido pasa a un primer plano sobre las voces, fotocopiadora a distancia cercana y motores de auto en el estacionamiento. Conforme avanzan las horas, aumentan las actividades y con ella los sonidos que, acumulados en una especie de masa, se convierten en ruido. 

Da idea de un amanecer tranquilo. Imaginamos la naturaleza, nuestra fuente de sonido y canto integrada a la imagen de un árbol. Tranquilidad. La situación es que no está aislado; los murmullo de los pasillos, ubicados en tercer plano, voces, pasos, música, contextualizan. Así, aunque nuestra elección da idea de lo natural, comprendemos que no estamos en un bosque, por ejemplo, porque otros sonidos nos llevan a ubicarnos en una escuela y no en otro sitio. 

Es una armonía natural; por natural entendamos algo no provocado por una máquina. Se esconde tras las hojas de los árboles y a su vez se complementa con ellas.  No es que choque con lo artificial, pero cuando se suma a ello da idea de una situación distinta, como en este caso. De manera aislada lleva a pensar en árboles, pasto, flores; todos resplandecientes y llenos de color y vida completamente necesarios, pues son el alimento del canto que escuchamos.  

Cuando alguna persona sentada próxima a nosotras habla, o tose, nuestra elección pasa a un segundo plano. De alguna manera siempre hemos sabido que está ahí, pero pocas veces prestamos atención sobre todo a su constancia. Ahora sabemos que las conversaciones lo ahogan, pero siempre está ahí, sólo hace falta prestarle atención. 

Nuestro sonido nos lleva a pensar en un ave, por la constancia y melodía; también porque difícilmente una persona emitiría en repetidas ocasiones el mismo sonido durante un  período tan amplio; evidentemente no es sonido de las cuerdas vocales humanas. Tampoco la  alarma de algún automóvil, que, a diferencia de las aves, es mecánico y su cadencia es exacta, un sonido tras otro entrando a tiempos precisos. Finalmente, suponemos se trata de un pájaro más grande que las avecillas grises que deambulan por la ciudad porque casi todas las de su talla emiten un canto más agudo y dulzón. 

¿Puede encontrarse en otro lugar? Sí, indudablemente. Debido a que no sabemos con precisión qué especie de ave era, no podríamos decir exactamente dónde, pues la ubicación del animal depende por completo de las características de lugar y disponibilidad para satisfacer sus necesidades. Donde el pajarillo encuentre refugio y, podríamos pensar, cierta tranquilidad, emite su canto. De distintas especies están en ambientes rurales y citadinos, pero cuando referimos “tranquilidad”, queremos decir que difícilmente cantará con tal constancia en medio de un tumulto de gente. 

Lo asociamos a memorias de nuestro pasado porque ya lo habíamos escuchado, sin embargo, no lo atribuimos a alguna escena de nuestra vida en particular. Deja en nosotras la siguiente reflexión: hay detalles aparentemente intrascendentes que siempre están ahí, sólo falta prestarles atención. En el entorno hay discretas melodías escondidas, descúbranlas; disfrútenlas. Siéntanse tranquilos y relajados, concéntrense en el canto de las aves.  

jueves, 12 de septiembre de 2013

Paseo sonoro por Las islas de Ciudad Universitaria.



“Ningún sonido concentra tanta perversidad y malicia
en un volumen muy pequeño, como el zumbido del mosquito”.


El sonido siempre está ahí. A veces parece inexistente porque pasa desapercibido, pero pueden estar seguros de su permanencia. La escucha atenta les llevará a percibir, asimilar y sentir las sutiles melodías y ritmos que la vida cotidiana le invita a decodificar. Por ahora esta es nuestra intención, ayudarlos a desmenuzar la complejidad sonora de un lugar, en este caso Las Islas, para comprenderla, al menos como nosotras lo hicimos.  

Las islas de Ciudad Universitaria son un punto de reunión para la comunidad académica, principalmente de quienes laboran en las facultades del corredor principal: Filosofía y Letras, Derecho y Economía. Dicha convergencia conlleva una amplia gama de sonidos tan variada como los personajes reunidos en este espacio.

 Definir la sonoridad del sitio es complicado, por la variedad. Cuando llegamos, alrededor de las 11:00 a.m de un día entre semana, prevalecía el canto de las aves como una melodía constante. Pasaba del primer al tercer plano dependiendo dónde nos posicionáramos. Al estar debajo de los árboles era un inconfundible primer plano, pero conforme nos alejábamos, otros sonidos ocupaban la prioridad auditiva. 


Para este paseo sonoro editamos el audio de tal manera que, sin modificar la melodía y ritmos originales, colocamos en primer plano ciertos sonidos para dar sensación de movilidad: cuando estuvimos cerca de las bicicletas, era mayor el volumen de las campanas y cadenas; frente a la Facultad de Derecho, era innegable el golpeteo de los tacones. Curioso este último caso, porque comparativamente a los tennis, resonaban más las zapatillas, además, se convierte en sonido característico dado que en el tiempo de nuestra visita no encontramos una sola chica con tacones en Filosofía y Letras, mientras en Derecho, la mayoría los usaba. 

En la campanilla de las bicicletas encontramos una chillante melodía repetida con frecuencia casi igual en todos los casos. Aquí es interesante mencionar que notamos la presencia de dos timbres usados por los ciclistas. Las aves repiten constantes su canto, como si alguna noción rítmica y no solo el instinto las llevara a hacerlo. El caminar de la gente también se repite en tiempos casi iguales, pero al ser los tacones el tipo de calzado con mayor resonancia, parecen marcar el ritmo de la vida académica de la Facultad de Derecho. 

Si bien, cada sitio tiene su propio concierto de sonoro, la acústica ambiental de Las islas se podría trasladar, quizá, al Parque de Chapultepec, pues ahí podemos escuchar los mismos sonidos naturales. También hay gran flujo de personas, bicicletas y helicópteros volando que igualmente corresponderían.   Se diferencian en que en Chapultepec hay  gran variedad de comercios ambulantes y entre los murmullos hay más voces de niños. Hay sonidos que son invariables y se muestran en cualquier universidad, pero en el presente ejemplo, se mezclan con sonidos de la naturaleza, además, la matrícula es mayor, lo cual afecta en las características del sonido. 

Los invitamos, universitarios, a nuestro paseo sonoro por Las islas.  El lugar les será conocido, es un paso casi obligado, al menos esporádicamente, para todo estudiante de Ciudad Universitaria, pero, ¿has escuchado sus sonidos? Comenzamos la ruta en la Biblioteca Central; al seguir nuestro camino nos encontramos con la resonancia de los árboles y las aves, cuya experiencia acústica fue relajante; después con el sonido de las bicicletas, seguidos por los murmullos de la Facultad de Filosofía y con la acústica propia de la Facultad de Derecho que va desde los tacones hasta los sonidos que se producen al bolear los zapatos; finalizamos con las pláticas en las jardineras y el hermoso canto de los pájaros.

Sería interesante comparar percepciones, ¿habían sentido alguna vez las nociones rítmicas que les platicamos?, ¿qué te pareció nuestro paseo? Esperamos les guste. 

*Paseo Sonoro grabado con Easy Voice Recorder (16000 Hz 16-bit PCM mono).